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Cuestión de Tiempo

Robin Copland

El Primer Ministro de Escocia, Alex Salmond, ha anunciado que el 24 de marzo de 2016, Escocia dejará de pertenecer al  Reino Unido, en caso de que los escoceses (o más bien, las personas residentes de Escocia el 18 de septiembre de 2014) votaran a favor de la independencia. Es una fecha impregnada de significado histórico, porque en esa fecha pero en 1603, la unión de las coronas de Escocia y de Inglaterra se llevó a cabo, y más tarde, en 1707 de la misma fecha, se firmo el Acta de Unión, creando el Reino Unido de la Gran Bretaña.

Los comentaristas se preguntan por qué hay tan poco tiempo (18 meses) entre el referéndum y la independencia. La verdad es que hay mucho que negociar. Se necesita llegar a un acuerdo en temas como la defensa, la seguridad social, la participación de la deuda nacional y la moneda. Estos son los principales temas que tendrán que negociar, principalmente la administración publica, pero en última instancia los ministros competentes. Hay una reflexión: los funcionarios y los ministros competentes. Espero que reciban buenos consejos, y ni que decir, Scotwork estará allí para calmar los espíritus y secar el sudor, ¡si lo necesitan!

La última vez que ocurrió algo parecido fue cuando Checoslovaquia se dividió en la Republica Checa y Eslovaquia, el 1 de enero de 1993. Pasaron 6 meses entre la decisión adoptada y la separación. Lo crea o no, existen todavía ciertos temas que aún no han sido negociados 20 años después. Se considera suficiente 18 meses para cubrir todos los temas importantes entre Escocia y el resto del Reino Unido, hay una aceptación general, de que seguirán habiendo problemas que necesitarán ser resueltos cuando la independencia sea una realidad.

El tiempo es siempre una variable de negociación interesante. El Partido Nacionalista Escoces (SNP) está presionando para que algunas negociaciones se lleven a cabo antes del referéndum. Esto les interesa mucho, puesto que hace que parezca un hecho consumado. No es necesario decir que el gobierno del Reino Unido se niega a negociar, hasta que el pueblo escoces haya dado su opinión el próximo año. Los sondeos varían, pero la mayoría aún sugiere que los escoceses no están dispuestos a continuar solos. Todavía nos queda cerca de un año antes de la votación y los unionistas harían bien en recordar a quien tienen en contra. La gente del Partido Nacionalista Escoces (SNP) son políticos endurecidos que han hecho una campaña de por vida, así como de gobierno.

En esta semana en el frente internacional había otro uso interesante de la variable tiempo. Los observadores sabían, tan pronto como se anuncio que los altos ministros de Exteriores de los países interesados, se dirigían a Ginebra para una nueva ronda de negociaciones con Irán, que algo había en el aire. Israel, por supuesto, esta en contra de cualquier acuerdo con un Estado que todavía tiene que renunciar a su ambición de borrarlos de la faz de la tierra, por lo que Estados Unidos y Reino Unido deben andar con mucho cuidado. Ellos introdujeron una clausula de rescisión de seis meses dentro del acuerdo, para ayudar a apaciguar a Israel, cuyo primer ministro Benjamin Netanyahu, describió el acuerdo provisional como un “error histórico”. Sospecho que su reacción habría sido mucho más difícil son la cláusula de rescisión.

Los negociadores nunca deben olvidar la importancia del tiempo en una negociación. Podemos utilizarlo para establecer fechas límites en las negociaciones, se puede utilizar como una variable dentro de la negociación, se puede utilizar para mejorar / empeorar un acuerdo, incluso se puede utilizar para detener las negociaciones, poniendo un plazo poco realista.

 

Robin Copland

 

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